El Sofá de Micro. Enero #PorNuestrosClásicos

Este mes, como cada enero, tenemos las mejores obras de la temporada anterior. Hablando en la oficina de lo que es Microteatro y de lo que aporta se nos ocurrió preguntarle a los actores de este mes en qué otra situación se meterían en una habitación con 15 personas y dos actores… entre otras preguntas más habituales de El Sofá de Micro. Aquí os dejamos la última creación para nuestro blog.

Show Service: Teatro en las habitaciones hubo siempre. Pero este es del verdadero.

RoomMate

Microteatro junto con Room Mate Hotels y Vibook se adentran en una nueva aventura; vive la experiencia microteatro en un nuevo contexto; en las habitaciones de Room Mate Óscar.

El pasado 27 de mayo comenzó la primera edición de Show Service, dos microbras representadas en la suite y minisuite de Room Mate Óscar todos los martes de junio, a partir de las 19.30 hasta las 22h.

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Microteatro Today: El mezclaíllo de cacahuetes de Microteatro

Alimento sustancial de artistas, dramaturgos y directores

  • Fuentes cercanas a la sala aseguran que el mix de cacahuetes de Microteatro alimenta a nada menos que un 45% de los actores afincados en Madrid.
  • Se calcula que entre directores y dramaturgos consumen una media de 4 cuencos por pareja y noche, ya se tomen las copas entre ellos o con gente normal.
  • Desde la dirección de la propia sala ya se están tomando medidas para acabar con el hambre de los actores en el mundo, que ya es hora.
  • El Gran Jefe ha hablado y aquí podrás leer la exclusiva.

Daiquiri De Frutas Microteatro 2

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Microentrevista a Jorge Pobes y Miguel Catarecha

Hola

Hoy os traemos una microentrevista a dos microteatreros que han trabajado con nosotros en varias ocasiones, ellos son: Jorge Pobes y Miguel Catarecha.

Actualmente, puedes verles en nuestra sala 1 todos los jueves y viernes de mayo a partir de las 23h en la microobra “Faiter” una comedia absurda sobre un boxeardor y su manager.

¡Esperamos que os gusten! Poco a poco a iremos mejorando que no estamos iniciando en esto de las microentrevistas 😀

POR AMOR AL ARTE… (en un derroche de originalidad)

Sí, poco original el título, ¿no? Bueno, es que no me dedico a escribir, solo me han dado espacio para reflexionar y publicar cosillas en las que pienso, que lo mismo, oye, incluso pueden interesar, o alguien puede empatizar, quien sabe. Ojalá.

El caso es que últimamente me pregunto en qué tipo de país vivimos. Me lo pregunto cada día.

Veo a mucha gente triste por tener que emigrar para poder trabajar y poder vivir.

viajeA medida que pasa el tiempo, no me siento triste, la idea de irme de mi país, cada día me parece menos triste y hasta menos improbable. No es que lo tenga en mente, la verdad, pero es un tema que en principio no me agobia. Al menos a día de hoy.

Y llegado el punto de tener que cambiar mi nacionalidad, creo que no me importaría. Primero porque me trae un poco al fresco esto de que en un documento diga de donde soy. Segundo, porque sinceramente, el patriotismo en nada me beneficia. Al menos no tal y como se entiende hoy en día.

Cada día sale una noticia nueva informando sobre algún escándalo político, económico, etc. Coño, qué cansancio, es ya una costumbre, desgraciadamente, pero qué cansancio.

No consigo entender un mundo en el que se menosprecia el arte, del tipo que sea. Yo no voy por ahí menospreciando a los economistas. No les dirijo frases del tipo: “anda que no te gusta a ti estar todo el día dándole a los botoncitos de la calculadora, ¿eh? Y venga a contar billetitos, ¿no?”

O al médico: “…qué, ya estamos otra vez con el bisturí en la mano, ¿no? Anda que no te gusta a ti ni nada vestirte con bata verde y cortar carne…” Como que no queda muy decoroso, ¿no?

No os han dicho nunca algo así como: “anda, que no os gusta a los actores eso de estar de cachondeíto todos los días, ¿eh?” Y no vamos a detallar aquí el tipo de trabajo que hacemos, extenso en horas y ,en la mayoría de casos, corto en beneficios económicos, eso sí, muy recompensado en el alma.

Y aquí viene otro tema de conflicto. Esto de que como nos gusta lo que hacemos, pues lo vamos a hacer por amor al arte.

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Quiero ir al teatro

El acto comunicativo del teatro no es sencillo. Es sutil y ha de ser amable. A parte de la obra en sí hay otros factores y detalles que no deberían pasar desapercibidos. NUNCA. Y a veces, el espíritu de autocrítica nos puede salvar de la hecatombe. Además del inviable 21% y otros factores externos, quizá merezca la pena mirarnos un poquito el ombligo. Y sacar las pelusillas… que lo embrutecen todo.

Un día cualquiera entre semana me levanto con ganas de ir al teatro. Mientras desayuno con una amiga organizamos el evento. Las expectativas no son pocas. Adoro el teatro, la atmósfera que allí se crea, la intimidad con los actores, la sutilidad de los focos y la perseverancia y cariño de las músicas y efectos de sonido. Para mí, es una experiencia mágica.

Humo

QUIERO IR AL TEATRO

(Quiero ir al teatro. Una amiga me dice que cerca de casa hay una obra que le gustaría ver)

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Mamá quiero ser artista

IMG_3501– Mamá, quiero ser artista…

– Muy bien hija… ¿Te vas a comer todo lo del plato, verdad?

Esta conversación o una muy similar tuve hace algunos años, siendo niña, apenas alcanzaría unos cuatro años, con mi madre. La madre que me parió. Ella, por supuesto, preocupada porque la pequeña de la casa ingiriera todos los nutrientes necesarios, no fuera a ser que le diera un mal…

Pero no hizo el mayor énfasis a mi afirmación… Y no fue por que no le diera importancia, sino por que, al contrario que en muchos hogares de compañeros de profesión, en el mío ser artista era algo de lo más natural. Mi padre era cantante, mis primos músicos, bailarines, concertistas…

“Que la niña quiere ser artista… Ya, ya, pues a trabajar duro”.

A los cuatro años mis padres, viéndome bailar en mitad del salón mientras en la televisión programaban un late night que se diría ahora, antes el programa del sábado noche, me preguntaron:

– Estrelliña (es que somos gallegos, y allí todo diminutivo añade amor, ejem), ¿quieres ir a una escuela a aprender a bailar?

– ¿Para qué? Si yo ya sé…

Si, esa era yo con cuatro años, cuanta seguridad Virgen Santa, donde habrá quedado…

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