El Sofá de Micro. Enero #PorNuestrosClásicos

Este mes, como cada enero, tenemos las mejores obras de la temporada anterior. Hablando en la oficina de lo que es Microteatro y de lo que aporta se nos ocurrió preguntarle a los actores de este mes en qué otra situación se meterían en una habitación con 15 personas y dos actores… entre otras preguntas más habituales de El Sofá de Micro. Aquí os dejamos la última creación para nuestro blog.

Microteatro Today: El mezclaíllo de cacahuetes de Microteatro

Alimento sustancial de artistas, dramaturgos y directores

  • Fuentes cercanas a la sala aseguran que el mix de cacahuetes de Microteatro alimenta a nada menos que un 45% de los actores afincados en Madrid.
  • Se calcula que entre directores y dramaturgos consumen una media de 4 cuencos por pareja y noche, ya se tomen las copas entre ellos o con gente normal.
  • Desde la dirección de la propia sala ya se están tomando medidas para acabar con el hambre de los actores en el mundo, que ya es hora.
  • El Gran Jefe ha hablado y aquí podrás leer la exclusiva.

Daiquiri De Frutas Microteatro 2

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¿Por qué no se cae la Luna?

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”

El Principito  Antoine de Saint-Exupéry

Sin título

He soñado con viajar al Espacio muchas veces, ver la Tierra desde lejos, sentir la ingravidez y ver las estrellas y los planetas más de cerca. El gran misterio del Universo me intriga y ocupa gran parte de mis pensamientos, sobre todo por la noche, cuando miro al cielo. ¿Cómo se creó todo esto? ¿Qué hay más allá de las estrellas que veo? ¿De verdad estoy en un planeta redondo colgando en medio de una gran masa oscura?

En nuestra vida cotidiana no nos planteamos constantemente estas preguntas porque seríamos muy desgraciados, ya que difícilmente les podremos dar respuesta.

Pero volvamos a lo importante, decía que me encantaría viajar al Espacio Exterior pero, por desgracia, y debido a las decisiones que he ido tomando en la vida… no creía que esto fuera a ser posible. Pues tengo que decir que me equivocaba. El domingo por la mañana, convencí a mi amiga Laura de acompañarme en mi aventura, y sin habernos preparado demasiado, allá que fuimos a iniciar nuestro viaje espacial.

Tuvimos varios percances, se nos salió una estrella de órbita y tuvimos que ir a buscarla en la nave espacial, pasando por nebulosas, agujeros negros y meteoritos, pero fue realmente gratificante.

Algunos ya sabréis de qué estoy hablando, otros pensaréis que el domingo abusé del frenadol, pero por instantes sentimos lo que un grupo de niñ@s de 2 y 3 años experimentaron durante 15 minutos.

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Casi

despertador_camara

Son las 8:00  Suena el despertador. Mari Carmen (nombre ficticio) abre los ojos. Anoche se quedó despierta hasta tarde viendo nosequé pelicula sueca que el tipo que le gusta le recomendó. Un truño de película. Pero la vió, hasta el final, para hoy tener excusa para llamarle y hablar un rato. Es un pedorro intelectualoide de los cojones, pero a ella le gusta. “Es buen tío”, se dice. “Y muy guapo, a mí siempre me han gustado las barbas”. Mari Carmen se levanta con muy pocas ganas, pero tiene que hacerlo. En dos horas tiene un casting importante. Uno de esos que como te lo den tu vida cambia. Un poco. Al menos un tiempo. “Algo de tranquilidad”, repite una y otra vez a quien le pregunta. Va hacia el baño, se mete en la ducha. Si se ha levantado tan pronto es porque lavarse el pelo, secarlo, y plancharlo para que le quede decente, le lleva al menos una hora. Mientras se pone el sérum, la crema hidratante y el contorno de ojos, piensa que el personaje es bastante más joven que ella, pero que si la han convocado será porque en cámara, siempre ha dado más joven. “Seguro que va Clara Gómez (nombre ficticio), siempre la convocan al mismo perfil y se lo lleva ella, que lástima no ser famosa, coño” se enfada mientras se maquilla lo justo para tener buena cara pero que el maquillaje no se meta en las pequeñas arrugas que se le van formando en los ojos y que trata con mucho empeño en hacer desaparecer. “Aunque en verdad yo siempre he querido ser como Jacqueline Kiplin (nombre ficticio), que tiene todas las arrugas del mundo y ahí está, haciendo todos los papeles que las actrices estiradísimas de su edad no pueden hacer”, piensa mientras se enfunda unos vaqueros estrechos y una camisa desenfadada que ayer tardó horas en escoger. “Que suerte que Petrina Ballenas (nombre ficticio) en persona me haya preparado el texto, se va a enterar la Clara ésta, hoy me lo llevo yo” comenta en voz alta como para autoconvencerse, mientras entra en el metro que le lleva directamente a la sala de cásting. El vagón está lleno, ella cierra los ojos para concentrarse y buscar a su niña y su vieja interior, tal y como su maestro, Juan Marcos Pedrazza (nombre ficticio) le enseñó a hacer durante sus clases, varios años atrás.

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Entre Carlos y Carlota

Carlos se sabía mujer desde los siete años. Se fue de aquel pueblo a los quince. Más bien lo echaron de allí a patadas y nunca mejor dicho. Su padre lo descubrió en el alpendre de su casa “jugando al trenecito” con el hijo del alcalde del pueblo. La monumental paliza le costó el tabique y unos cuántos puntos de sutura en la cabeza, además de moretones en los costados y en los ojos. Le prohibió la entrada a la casa.

Carlos, después de unos cuántos días en el hospital donde su hermana iba a cuidarlo, se fue casi con lo puesto a Madrid. En parte, le agradeció siempre a su padre que lo echase porque esto le permitió hacerse a si mismo.

Carlos no tenía a donde ir y en sus primeras noches en Madrid conoció a La Lucre, un travesti que se descubría a si misma cada noche por las calles de Malasaña. La Lucre fue otra hermana para Carlos, de alguna forma la que no tuvo después de los quince. Le enseñó a sobrevivir en aquel mundo de hombres que rondaban las calles del barrio en busca de anonimato y compañía y vio una forma de salir de aquella cárcel de carne y hueso en la que estaba encerrado.

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Qué hacer con los textos perdidos

Tenglibrio varios textos en el cajón de los textos perdidos que por una razón u otra siguen en ese cajón. La mayoría han sido escritos para alguna convocatoria de Microteatro, pero no han tenido suerte. Total, que los tengo ahí, siempre atento para que, en próximas convocatorias, y después de unos cuántos arreglos, puedan ser presentados. Pero no suelen tener suerte. Ahí siguen.

Los imagino una y otra vez en esas pequeñas salas, pero somos tantos los que mes a mes presentamos textos que evidentemente no se puede tener siempre la suerte de ser seleccionado.

Todo este preámbulo es para decirles que cada vez que me los imagino, me los imagino de una forma concreta, cual espectador de Microteatro. Y la visión de un espectador de Micro es casi cinematográfica. Estamos tan cerca de los actores que puedes ver un plano general, luego cortar a un primerísimo primer plano del culo de la act… o sea, un primerísimo primer plano, y luego hasta puedes hacer un paneo de izquierda a derecha. Dependiendo del presupuesto de tu imaginación hasta un plano cenital con grúa o un travelling, y si no siempre podremos optar por el mítico “cámara en mano”.

guioncinematogrfico

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Microentrevista: Virginia Rodríguez y Nacho López

Ellos estuvieron durante los inicios, compartieron su talento con nosotros, nos apoyaron mes tras mes, años tras años y nos regalaron miles de anécdotas.

Este mes “Por fantasía” les unió, a ella como directora, a él como actor/guionista y director.

¡Gracias chicos por vuestro tiempo y dedicación! 😀