¿Por qué no se cae la Luna?

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”

El Principito  Antoine de Saint-Exupéry

Sin título

He soñado con viajar al Espacio muchas veces, ver la Tierra desde lejos, sentir la ingravidez y ver las estrellas y los planetas más de cerca. El gran misterio del Universo me intriga y ocupa gran parte de mis pensamientos, sobre todo por la noche, cuando miro al cielo. ¿Cómo se creó todo esto? ¿Qué hay más allá de las estrellas que veo? ¿De verdad estoy en un planeta redondo colgando en medio de una gran masa oscura?

En nuestra vida cotidiana no nos planteamos constantemente estas preguntas porque seríamos muy desgraciados, ya que difícilmente les podremos dar respuesta.

Pero volvamos a lo importante, decía que me encantaría viajar al Espacio Exterior pero, por desgracia, y debido a las decisiones que he ido tomando en la vida… no creía que esto fuera a ser posible. Pues tengo que decir que me equivocaba. El domingo por la mañana, convencí a mi amiga Laura de acompañarme en mi aventura, y sin habernos preparado demasiado, allá que fuimos a iniciar nuestro viaje espacial.

Tuvimos varios percances, se nos salió una estrella de órbita y tuvimos que ir a buscarla en la nave espacial, pasando por nebulosas, agujeros negros y meteoritos, pero fue realmente gratificante.

Algunos ya sabréis de qué estoy hablando, otros pensaréis que el domingo abusé del frenadol, pero por instantes sentimos lo que un grupo de niñ@s de 2 y 3 años experimentaron durante 15 minutos.

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“Azúcar y Sal”. Gustos teatrales de niños y niñas

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MAMÁ – ¿Te ha gustado?

GUILLE (4 años) –   Sí.

MAMÁ – ¿Y qué es lo que más te ha gustado?

GUILLE – Las zapatillas. (zapatillas que llevaba el actor). Se parecían a las mías. ¿Sabes cómo hace Spiderman para ir por los tejados? (Spiderman no salía en la función)

 Cuando los niños y niñas son muy pequeños no es fácil entender cómo funciona su imaginario. La expresión de sus ideas no es clara para nosotros, el lenguaje no está suficientemente evolucionado para expresar lo que sienten y piensan, pero piensan mucho y sienten muchísimo. Por regla general al salir de un espectáculo dirán que les ha gustado, sobre todo cuando son muy pequeños o no están acostumbrados a ir al teatro. Les gusta la novedad, las canciones, los cambios de luces, el vestuario, las historias, etc. Pero a medida que crecen van haciéndose más críticos.

 Es importante cuidar el tipo de contenido con el que los peques entran en contacto ya que la memoria artística que van creando en sus mentes marcará su relación con el arte en el futuro.

El imaginario de los niñ@s es muy complejo, su pensamiento es egocéntrico (ven una perspectiva única de la realidad, la suya), mezcla realidad y ficción y está muy ligado a los sentimientos y sensaciones que experimentan en cada momento.

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Teatro para crecer

TeatroniñosSoy maestra de educación infantil y actriz. Cuando entré en la escuela de arte dramático me di cuenta de que tenía que olvidar todo lo aprendido en mi vida adulta, volver a descubrir los objetos, jugar a transformarme en diferentes personajes, imitar, y emplear las cosas que me rodeaban de mil maneras diferentes

Actualmente trabajo con niños de 4 años, que no paran de jugar y crear, curiosean, expresan sus ideas y emociones; me inundan de “porqués” y me enseñan lo fácil que es tener una actitud abierta y curiosa hacia el mundo.

Pero yo no paro de pensar qué pasa después, veo adultos que no se emocionan fácilmente, ni juegan, ni se ríen demasiado, que se quejan pasivamente y no logran expresar sus sentimientos, ideas y opiniones, en definitiva, a veces algunos olvidan el sentido de la vida.

¿Cuál es el sentido de la vida? Parece una pregunta muy compleja, pero en realidad, si observas a los peques de 4 años parece muy fácil de contestar: amar, sentirse amado, expresarse, jugar, experimentar y sobre todo aprender; es acción, es relación y es curiosidad.

¿En qué momento se nos van escapando la curiosidad y las ganas de aprender? Sigue leyendo

Vive la Fantasía en Microteatro

3c6e410c93cc2d68475b8d54c2461a8a¡Qué guay! ¡Mis papás me llevan hoy a Microteatro! El sábado es mi día preferido. El domingo también me gusta. El lunes ya no. Es un rollo. Pero hoy es sábado y voy a ver obras de microteatro sobre la Fantasía. Es que es el tema de este mes. Me encanta.

¡La Fantasía es fantástica! Uy, ya llegamos. Hay más papás y niños en la entrada. “Hola, yo también vengo a Microteatro Infantil”. Una mami aparta un carrito de bebé y me abre la puerta de acceso. ¡Qué calentito se está dentro! Y Leila está ya preparada tras su atril para vendernos las entradas. Como venimos todos los meses, me conoce bien. Sabe que me gusta mucho dibujar, por eso siempre me regala hojas de papel, para que pinte lo que quiera mientras esperamos a que empiece la función.

“¡Hola! Queremos 3 entradas. Una para mi papá, otra para mi mamá y otra para mí, claro”. Clin, clin, clin. La campanilla suena avisando de que debemos colocarnos frente a la escalera. Ahí abajo, en el sótano, nos esperan las 4 fantásticas microobras. ¡Qué emoción! Por eso, me pongo el primero en la fila. Y Leila me hace un gesto para que baje yo solito, abriendo camino. Un escalón, otro y otro. Despacito, que no llego a sujetarme en la barandilla.

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Los niños… ¡Y el humor!

¡Que levante la mano quien sepa el componente más importante en un espectáculo infantil! ¿La fantasía? Por supuesto, pero no. ¿La sorpresa? También, pero tampoco. ¿La pedagogía? Que sí, pero que no me refiero a ninguno de estos básicos. Para mí, y llevo escritos innumerables textos infantiles para teatro y televisión, el elemento más importante, el imprescindible e ineludible, es el HUMOR.

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¿Hay algo mejor que la sonrisa de un niño? Sí, su RISA. ¡Y no es tan fácil conseguirla! Cualquier guionista sabe lo complicado que es escribir para hacer reír. Es mucho más difícil arrancar una carcajada que una lágrima. Y ni te cuento en los espectáculos para niños, que se echan a llorar de forma inesperada por miedo, vergüenza o rabieta, incluso antes de empezar la función. Y contagia al resto de niños. Y de repente, lo que pretendía ser una obra de teatro, se convierte en un improvisado concierto de pequeños tenores y sopranos, que ya quisieran el Carreras y la Caballé. Hasta que de repente, uno de los actores hace una payasada… y los niños se callan… y por primera vez le observan con curiosidad, pensando quizá “¿de qué va éste? ¿qué me quiere contar? ¡Ah, que es una historia de aventuras! ¡Un cuento!”. Y problema resuelto: los niños se enganchan a la obra y aprenden una bonita moraleja final.

El HUMOR es una potentísima herramienta para asegurar la atención y disfrute de los micro-espectadores de las salas de teatro, del circo, del cine y la televisión… Desde Bob Esponja al mítico Correcaminos. Todos contienen altas dosis de humor.

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Microteatro Infantil en 10 puntos

Con el estreno de Microteatro Infantil queremos recordar los 10 puntos que hacen que microinfantil sea una experiencia de aprendizaje única para los niños así como para los padres.

A partir de las 11:30 am sábados y domingos las salas de microteatro se convierte en diferentes universos llenos de color y mucha diversión. Obras de 15 minutos para los más peques y con una dedicado a los bebés.

¡Consulta nuestra programación!  😀 

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¿Vivieron felices y comieron perdices?

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Antes de escribir teatro infantil, tuve que plantearme un montón de cuestiones: personajes, tramas, vestuario, acciones… y finales. El tema de los finales siempre me quitó el sueño…

Porque los niños son niños y no podemos olvidarlo; pero a su vez, tampoco debemos pintarles todo de color de rosa.

Claro que yo nunca sería capaz de resultar tan cruel como nuestros queridos Hermanos Grimm que si no ponen a un lobo al que abren en canal, llenan la tripa de pedruscos y le vuelven a coser cuentan como una bruja es quemada viva en su propio horno, o como un lobo se ahoga en un pozo mientras los siete cabritillos gritan o un duende se rompe por la mitad al quedar sus piernas enterradas… Pues aunque nosotros hemos crecido rodeados de esos cuentos clásicos con finales tan… ¿cómo lo diría? ¿Sádicos?; o conviviendo con la leyenda del “coco” que viene a por ti si no te duermes; y con otras muchas amenazas para portarnos bien; no sé cómo reaccionaríamos si hubiéramos tenido que verlo en teatro; y no sé cómo lo harían los peques si en un sitio tan íntimo y tan cercano como microteatro, tuvieran que enfrentarse a esos monstruos y villanos y a sus crueles destinos (acordes con su delito por otro lado).

No quiero pensar lo que molestarían los gritos de la bruja a las salas vecinas…

Por eso, desde que empecé con el teatro infantil, intenté que mis “malos” no lo fueran tanto como para merecer la muerte y, por supuesto aprovecharan la segunda oportunidad que todos merecemos y se aventuraran a cambiar, a aliarse con los “buenos” y mejorar un poquito más el mundo. Sigue leyendo