The show must go on

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Mi hermano se casa. Mi único y adorado hermano se casa (al fin, nadie dábamos un duro por la causa). Y yo no puedo estar más feliz. Se casa un viernes para que yo, la hermana titiritera, pueda asistir a la boda. Porque claro, los fines de semana estoy de gira y es más difícil la cosa. Lo único que rezo a Zeus es que ese momento de suerte que todo actor espera, esa llamada que cambia tu vida (o no, pero la aligera económicamente un buen rato), no se produzca la semana que viene. Destino, por favor, una tregua. Espera hasta el lunes y ya Almodóvar me puede llamar hasta con cobro revertido si quiere. Porque, ¿y si te llama el manchego el jueves para hacerte la prueba de tu vida el viernes? ¿ESE viernes? ¿Qué haces? ¿Cómo te comes semejante putada del karma? No lo quiero ni pensar, por no atraerlo. Y es que este nuestro oficio, (como el de cualquier artista escénico, pero hablo de los actores, que es el que conozco) es un oficio muy mamón. En este caso es una boda. Pero, ¿y cuando tienes unas vacaciones planeadas con dos meses de antelación? ¿Un viaje romántico? ¿Una operación de tu madre? ¿Un bolo cerrado desde hace semanas y te llaman para una prueba o un rodaje tocho y es EL MISMO PUÑETERO DÍA TODO?

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“Azúcar y Sal”. Gustos teatrales de niños y niñas

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MAMÁ – ¿Te ha gustado?

GUILLE (4 años) –   Sí.

MAMÁ – ¿Y qué es lo que más te ha gustado?

GUILLE – Las zapatillas. (zapatillas que llevaba el actor). Se parecían a las mías. ¿Sabes cómo hace Spiderman para ir por los tejados? (Spiderman no salía en la función)

 Cuando los niños y niñas son muy pequeños no es fácil entender cómo funciona su imaginario. La expresión de sus ideas no es clara para nosotros, el lenguaje no está suficientemente evolucionado para expresar lo que sienten y piensan, pero piensan mucho y sienten muchísimo. Por regla general al salir de un espectáculo dirán que les ha gustado, sobre todo cuando son muy pequeños o no están acostumbrados a ir al teatro. Les gusta la novedad, las canciones, los cambios de luces, el vestuario, las historias, etc. Pero a medida que crecen van haciéndose más críticos.

 Es importante cuidar el tipo de contenido con el que los peques entran en contacto ya que la memoria artística que van creando en sus mentes marcará su relación con el arte en el futuro.

El imaginario de los niñ@s es muy complejo, su pensamiento es egocéntrico (ven una perspectiva única de la realidad, la suya), mezcla realidad y ficción y está muy ligado a los sentimientos y sensaciones que experimentan en cada momento.

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Webseries/Microteatro. Microteatro /webseries.

Hola, me llamo Jero y soy actor.

Que esté escribiendo en este lugar debe de ser porque como microteatrero viejo ya debo saber de qué va la vaina. He hecho unos cuantos de variada índole con diversa gentuza. Cuando me propusieron escribir para este blog me dijeron que podía hablar de lo que me saliera de la peineta y al temer que se me fuera “muy mucho” de madre decidí escribir sobre algo de lo que piloto: webseries. He hecho muchas. Muchísimas. Pero ¿Cómo conseguiría meter esto con calzador en el blog de Micro? Muy fácil: ¡Con calzador!
También por una máxima de la que fui consciente un día en Microteatro: Todo dios que ha hecho Micro, ya era amigo o conocido mío del mundillo de las webseries. Entonces pensé que este post no iba a entrar con calzador. Lo iba a incluir a base de teorizar sobre estos dos temas y si hay alguna ley física o relación laboral que una estas dos tendencias tan de nuestros días. Soy perro viejo en estos menesteres.

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La primera en caer fue Ana del arco: actriz, superviviente y rubia. Ahora también blogger de esta mandanga (compartimos reinado estos meses en el blog) y microcompañera mía en Triangulados. Ella también es prota de la mitiquísima Supercafetera. Una de las webseries con más trayectoría. Ana mantiene que tanto webseries como Micro son “un formato breve, pildoritas tanto en teatro como en capítulos. Y, aunque cortos, tienes que poner toda la carne en el asador.”
Alex Rodrigo, microdirector de Luto o webseries como El Partido (protagonizada por el microteatrero Mario Tardón) comenta que los dos géneros son producidos en su mayoría por una generación joven que necesita trabajo y que quiere innovar a la hora de crear nuevos formatos para que de alguna manera la industria también se fije en ellos.

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Casi

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Son las 8:00  Suena el despertador. Mari Carmen (nombre ficticio) abre los ojos. Anoche se quedó despierta hasta tarde viendo nosequé pelicula sueca que el tipo que le gusta le recomendó. Un truño de película. Pero la vió, hasta el final, para hoy tener excusa para llamarle y hablar un rato. Es un pedorro intelectualoide de los cojones, pero a ella le gusta. “Es buen tío”, se dice. “Y muy guapo, a mí siempre me han gustado las barbas”. Mari Carmen se levanta con muy pocas ganas, pero tiene que hacerlo. En dos horas tiene un casting importante. Uno de esos que como te lo den tu vida cambia. Un poco. Al menos un tiempo. “Algo de tranquilidad”, repite una y otra vez a quien le pregunta. Va hacia el baño, se mete en la ducha. Si se ha levantado tan pronto es porque lavarse el pelo, secarlo, y plancharlo para que le quede decente, le lleva al menos una hora. Mientras se pone el sérum, la crema hidratante y el contorno de ojos, piensa que el personaje es bastante más joven que ella, pero que si la han convocado será porque en cámara, siempre ha dado más joven. “Seguro que va Clara Gómez (nombre ficticio), siempre la convocan al mismo perfil y se lo lleva ella, que lástima no ser famosa, coño” se enfada mientras se maquilla lo justo para tener buena cara pero que el maquillaje no se meta en las pequeñas arrugas que se le van formando en los ojos y que trata con mucho empeño en hacer desaparecer. “Aunque en verdad yo siempre he querido ser como Jacqueline Kiplin (nombre ficticio), que tiene todas las arrugas del mundo y ahí está, haciendo todos los papeles que las actrices estiradísimas de su edad no pueden hacer”, piensa mientras se enfunda unos vaqueros estrechos y una camisa desenfadada que ayer tardó horas en escoger. “Que suerte que Petrina Ballenas (nombre ficticio) en persona me haya preparado el texto, se va a enterar la Clara ésta, hoy me lo llevo yo” comenta en voz alta como para autoconvencerse, mientras entra en el metro que le lleva directamente a la sala de cásting. El vagón está lleno, ella cierra los ojos para concentrarse y buscar a su niña y su vieja interior, tal y como su maestro, Juan Marcos Pedrazza (nombre ficticio) le enseñó a hacer durante sus clases, varios años atrás.

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