Arte, emociones y demás enfermedades mentales

Malditos estamos todos. Lo estamos todos, artistas o no, dados los tiempos que corren, pero no consigo tener claro qué es lo que ha fijado de manera taxativa la figura del artista atormentado. No obstante, ya existen voces que desean acabar con una imagen que, si bien existe, no es de manera antonomásica. Es más, se ha llegado a decir que cuando uno está triste es cuando nacen mayores obras artísticas. Somos muchos los que nos preguntamos por el origen del acto creativo, ese proceso mediante el cual, toda la información del sistema -tanto interior como exterior- se transforma para producir algo nuevo, expresando así la realidad a través de otros lenguajes como única forma de entender el Todo.

A pesar de ser un claro motor de creación artística, creo que hay un error al establecer como barómetro de calidad nuestros sentimientos y emociones. Se han realizado increíbles obras artísticas bajo la más absoluta agonía y maravillosas piezas bajo la más absoluta dicha. Todos somos capaces de nombrar piezas muy oscuras y que sin embargo rozan lo sublime y al contrario, obras muy alegres dignas de toda maestría. Partiendo de este punto, me gusta pensar que los sentimientos sólo son una cualidad o una circunstancia que afecta a la estética o personalidad de la obra, pero no un condicionante para sopesar su valor artístico, ni siquiera la frecuencia de producción.

Sigue leyendo

Micro infantil: también apto para adultos.

ImagenLa primera vez que me plantee crear una obra de microteatro infantil no sabía muy bien lo que hacía…

El formato de microteatro me enamoró desde el minuto cero de la primera obra que tuve la suerte de ver; aún la recuerdo, fue “Knockin’ onheaven’sbored” en Agosto de 2011, con Dafne Fernández y el gran Eloy Azorín (que me cautivó, he de reconocer).

Desde ese momento, se convirtió en mi obsesión: crear textos de quince minutos con su introducción, su nudo y su desenlace; sobre todo su “sorprendente desenlace” debía quedar muy bien, tenía que conseguir provocar en el público lo que aquel texto de Nacho López había provocado en mí: una gran sorpresa acompañada de una risita y un efímero pensamiento “claro, ¿cómo no me he dado cuenta?”.

Continué visitando la sala de microteatro siempre que podía convirtiéndome en público fiel y habitual y asistiendo a cuantas más obras mejor: de todas me gustaba algo, cada una de ellas generaba nuevas ideas en mi cabeza… Sí, tenía que conseguirlo.

No recuerdo cuándo comencé a escribir A puerta cerrada pero fue seleccionada en Octubre de 2012 y pude, por fin, ver un texto mío en la pequeña y mágica sala 4 de microteatro (no me gusta reconocerlo, pero lloré un poquito de emoción…).

Y fue similar lo que me sucedió con Microteatro infantil meses después. Me costaba entender cómo en un espacio tan pequeño y en tan poco tiempo, podía crearse esa magia para un público tan difícil como son los peques. Después de ver un par de obras lo tuve claro: tengo que conseguir hacer reír así a un niño, porque… ¿Existe algo más bonito que la sonrisa de un niño?

Sigue leyendo

¡Organiza un MicroMartes!

¡Que sí, que sí!, ¡Que de verdad!, que aquí estoy escribiendo a mano… con un bolígrafo y un folio de toda la vida… Porque sí, cuando empiezas un proyecto y necesitas utilizar el ordenador, pues claro, obviamente él decide que es mejor morir. Apagarse para no despertar jamás. (Ahí está Murphy echándose unas buenas carcajadas a mi costa) Así era Ronny 2.0, un ordenador con mucha mala leche. Descanse en paz…

Pero no, esto no hará que yo hoy no hable del Microteatro. Los martes es día de Microfolletines*. ¿Pero cómo mola ese rollo, no? Está genial porque ves una obra de Micro, pasas un rato estupendo y además sabes que tienes dos meses más para poder disfrutar de la historia. Porque esto es así, va por capítulos.  Cada mes un capítulo y así hasta tres. Así que… los martes de este mes de Mayo, 2ndo capítulo de Microfolletines. ¡Recomendadísimos!

¡Ya estáis todos organizándoos para un MicroMartes! Sigue leyendo